Mi tennis derecho

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Estuve buscando por mucho tiempo mi tennis derecho, no me percaté de su desaparición hasta el invierno, justo cuando lo necesitaba, cuando más deseaba sentir mis pies cómodos y abrigados para emprender una larga travesía por lugares nunca antes visitados y sentir sin restricciones la emoción del momento. Fue allí cuando descubrí que se había extraviado

Pero ¿cuándo y dónde exactamente? No lo recordaba

Es más, no viene a mi memoria la última vez que lo vi, sacando cuentas de eso hacía ya mucho que no estaba conmigo. De verdad lo extrañaba, como a esas cosas que sabes que tienes pero a las que dejas a un lado, a veces las guardas medio puestas por ahí seguro de que cuando te provoque podrás volver a ellas y disfrutarlas, cayendo en cuenta que han desaparecido solo cuando te hacen falta.

Revolví la casa desordenando todo a mi paso, descubrí cosas importantes pero que en ese momento dejé a un lado porque, como de costumbre, no las necesitaba y me encapriché en encontrar el dichoso zapato.

“Sé que debe estar por algún lado”, me repetía constantemente, pero nada, ni un solo atisbo de su  paradero.

Los primeros días la extrañeza de “dónde había ido a parar”, tiempo después la desesperación “pero dónde rayos se ha metido”, para caer en la rabia y la molestia “no lo busco más, ¡qué se pierda!” y terminar con la tristeza “se ha ido, simplemente se ha evaporado”.  Ese fue mi ciclo, como el duelo de un pariente o amigo cuando abandona la vida terrena. Sí, así sentí, como haber perdido algo vital y caer en la certeza de que, hiciera lo que hiciera, no lo recuperaría nunca más.

Días, semanas,  meses… seguidos por años en los que a veces recordaba el asunto y me embargaba la tristeza, mientras hacía un último intento por encontrarlo, pero nada, absolutamente nada.

Al llegar el momento de mudarme y  desmontar todo el que fue mi hogar, me he percatado del tennis izquierdo ese que olvidé mientras buscaba al otro, dejado allí como cualquier cosa en un rincón del armario. La melancolía me embargó al tomarlo.

−Tanto buscar tu pareja, tanto sufrir por ello y a ti te dejé botado, como si solo no hubieras tenido valor− le murmuré con tono agridulce.

Lo abracé con cariño y procedí también a empacarlo.

Cuando me despedí del que fue mi pequeño lugar en el mundo, pensé en el tiempo que había perdido buscando mi anhelado tennis derecho. Ese que quiso perderse sin dejar el menor rastro, sin importarle cuál sería el destino de su par, de mí… y por indiferencia o egoísmo no retornar jamás.

Allegra

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Acerca de roxxy/allegraluna

Diseñadora, Profa. de Castellano y Literatura, Comerciante. Amante de los estudios virtuales y la cocina. A veces asocial, respetuosa de la libertad individual, Opend Mind. En ocasiones mis alters se apoderan de mí y empiezan a plasmar sus historias, así al venir las ideas buscan el camino a la luz a través de mi mano. Buenas o malas, así salen y así las plasmo.
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Una respuesta a Mi tennis derecho

  1. herreiere dijo:

    Si a Dios le gustan las cosas en pares ¿Por qué permite que nos separemos?

    Le gusta a 1 persona

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