Luz de tu amor

La muerte llegó a una nueva villa. Había dejado tras de sí a una dulce princesa tendida dentro de un cofre de cristal, con los labios aún húmedos de la manzana mortal.  Convencida de que su tarea había sido exitosa y entusiasmada con la idea de sumar otra alma, la muerte cambió su aspecto, se ingenió otra artimaña y siguió otros rumbos en pos de una nueva víctima.

Merodeó entre las casas, buscando algún ser solitario apartado de todos, cuyo corazón aún fuera joven y puro como el de la princesa de la última vez. Al fin, después de tanto recorrer sin decidirse, para gracia de aquellas afortunadas almas, fijó su atención en una pequeña casa, distante de todas las otras. Silenciosa se dirigió hacia ella, aprovechó la falta de luz de luna y empezó a cubrirla con una espesa neblina que la ocultaba mucho más.

Creado el sombrío ambiente, asomó su pavorosa mirada por la ventana empañada y observó a una joven dama que dormitaba tranquila en el rincón de un viejo sofá, envuelta escasamente con una cobija, iluminada apenas por la débil llama de una vela.

Pensando  que había encontrado a la criatura adecuada, se dejó colar por debajo de la puerta transformada en una bruma cada vez más fría, con la que pretendía helar la piel y el alma de la desafortunada. Concentrada en llegar a ella, no percibió el brillo que surgía lentamente desde un costado del sofá.

Cuál no sería su sorpresa cuando, para su asombro y disgusto, una brillante luz se interpuso entre ella y la joven dormida.

Desconcertada se detuvo en seco ante la nítida luz azul que se derramaba por la morada, resplandeciendo cada vez más y más, hasta hacer retroceder la fría sombra que pretendía llevarse todo rastro de vida.  La muerte se encontró frente a frente con sus cálidos destellos celestes. Encolerizada, arremetió contra ella, pero esta vez la brillante luz se convirtió en una pared de fortaleza infinita que no le permitió avanzar ni un centímetro más.

Viéndose entonces casi por completo rodeada de luz, emitió un horrible chillido de frustración, retrocedió presurosa y salió nuevamente por la rendija de la puerta.

Poco a poco la luz fue recogiéndose, pero antes de extinguirse por completo, acarició con un leve roce la mejilla de la dama, quien aún dormía calmada y ya sin frío. La luz que había surgido desde la esquina se apagó casi por completo, solo quedó de ella un leve resplandor proveniente de la rosa que aquel caballero enamorado había obsequiado a la joven esa misma mañana.

Allegra

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Acerca de roxxy/allegraluna

Diseñadora, Profa. de Castellano y Literatura, Comerciante. Amante de los estudios virtuales y la cocina. A veces asocial, respetuosa de la libertad individual, Opend Mind. En ocasiones mis alters se apoderan de mí y empiezan a plasmar sus historias, así al venir las ideas buscan el camino a la luz a través de mi mano. Buenas o malas, así salen y así las plasmo.
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