Preoperatorio

Nota de la autora: Este relato es un “experimento” que seguro voy a modificar a lo largo de los años. 

1 ojo

El flujo de corriente le despertó, un choque fuerte pero no doloroso. Al principio vio algo nublado, luego una variedad de sombras grises… ahora tonos azules, motas de colores… al cabo de unos minutos pudo ver nítidamente el techo y la parte superior de una pared,  intentó voltear pero no pudo, estaba inmóvil.

A los segundos alguien se acercó, un hombre con medio rostro escondido tras una máscara quirúrgica.

—¿He sufrido algún accidente? — se preguntó angustiado sin poder emitir sonido.

La persona le observó fijamente, lo estudió de cerca, volteó y  habló con alguien

—¡No escucho!, ¿Qué me ha pasado, no escucho tampoco nada? — intentó moverse nuevamente pero no pudo.

Sintió una molestia a un costado, una presión incómoda, lo estaban tocando, buscó apartarse pero no pudo, era un dedo, un dedo le había recorrido. Quiso gritar, apartarse, pero no pudo. Buscó cerrar los párpados y lo notó:

—¡No puedo cerrar los ojos!  ¡No puedo!

Su pupila se dilató,  la cara que lo veía se sorprendió e hizo un gesto con la mano, alguien se acercó, otro hombre cubierto, ambos le miraron y hablaron entre ellos. A los segundos el flash de una cámara le cegó, deseó poder taparse, las motas de colores revolotearon nuevamente, las incontables ráfagas de luz le marearon y perdió la conciencia.

Al despertar percibió un suave ritmo que lo mecía, el ambiente había cambiado, se movía pero no libremente: estaba flotando. Al principio lo desconcertó el balanceo pero poco a poco fue acostumbrándose. Notó a más personas, unas se acercaban lo veían se retiraban, todas con batas de laboratorio, se sentía ahora tan pequeño ahí metido. ¿Cómo es que estaba en un contenedor y no se ahogaba?, pasaban los minutos y no pudo recordar nada.

—Sin duda he tenido un accidente? pero ¿Cómo?, ¿Cuándo? — por más que intentaba la nada cubría cualquier recuerdo.

Afuera el movimiento seguía, utensilios desplegados cuidadosamente en bandejas de metal,  monitores atravesados por líneas verdes y amarillas, bombas que subían y bajaban: un quirófano

—Me van a operar — se dijo entre desconsolado y esperanzado.

Las puertas de la sala se abrieron, entraron más personas, los que estaban antes aplaudieron, vio muchas manos alzadas en garras de hule: los cirujanos.  Sintió como lo desplazaban:

—Voy a salir de esto, voy a salir de esto – se repetía para darse valor.

Esperó a que lo tumbaran sobre la camilla pero cuando lo giraron vio que ya había alguien ahí

—¿A quién operan? —  se preguntó extrañado

Y de pronto lo vio: el rostro de un hombre algo desfigurado con una cuenca vacía, no reconoció el rostro, ciertamente no era el suyo. Una mano lo tomó y al alzarlo logró verse en una pantalla: una mano sosteniendo con cuidado un ojo, sosteniéndolo a Él.

Todos le observan, estaban allí para verle, para presenciar el primer trasplante del nervio óptico de un ojo humano.

Allegra

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Acerca de roxxy/allegraluna

Diseñadora, Profa. de Castellano y Literatura, Comerciante. Amante de los estudios virtuales y la cocina. A veces asocial, respetuosa de la libertad individual, Opend Mind. En ocasiones mis alters se apoderan de mí y empiezan a plasmar sus historias, así al venir las ideas buscan el camino a la luz a través de mi mano. Buenas o malas, así salen y así las plasmo.
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